Una ciudad fortificada nacida de las rutas marítimas
En los siglos XVII y XVIII, Campeche era un puerto estratégico para el comercio y los intercambios transatlánticos. Los ataques repetidos de los piratas condujeron a la construcción de un sistema defensivo complejo, con muros imponentes, bastiones, puestos de vigilancia y fuertes. Hoy, el visitante camina sobre estas murallas y siente la protección histórica que ofrecían. Los baluartes San Francisco, San Juan y San Carlos permiten observar la ciudad desde diferentes ángulos: de un lado, el mar apacible; del otro, el tejido urbano colorido.
El Fuerte San Miguel, por su parte, es un referente mayor para comprender la historia local. Domina la ciudad y ofrece un panorama que resalta el equilibrio entre el mar y la arquitectura colonial. Los bastiones no son solo testigos: albergan exposiciones, eventos culturales y sirven de puntos de encuentro. Esta reutilización inteligente refuerza la identidad de Campeche, donde el pasado alimenta el presente.
Museos y patrimonio maya: una narración accesible
El Museo de la Ciudad relata la evolución urbana y social de Campeche. Allí se descubren las transformaciones de la ciudad, las estrategias defensivas, así como las influencias culturales que han dado forma a sus barrios. El Museo de la Arquitectura Maya, por su parte, ofrece una lectura rigurosa y pedagógica de las técnicas de construcción, de la simbología de las formas y de la organización de los sitios mayas. Esta dualidad museo urbano / museo arqueológico enriquece la comprensión del territorio.
Estas instituciones ayudan a contextualizar la visita de Edzná y de Calakmul. Edzná se distingue por su templo de los Cinco Pisos, su plaza central y su red hidráulica. Los mayas supieron gestionar el agua en una región compleja, creando canales y reservorios que testimonian una ingeniería excepcional. Calakmul, vasta ciudad en medio de la selva, invita a una experiencia más inmersiva. El ascenso a las pirámides ofrece una visión única del dosel y del carácter monumental de esta civilización.
Cultura viva: la artesanía maya contemporánea
Más allá de los vestigios, la cultura maya se vive aún hoy en los pueblos cercanos a Campeche. Becal, por ejemplo, es conocido por sus sombreros de jipi-japa, hechos a mano en talleres familiares. Los visitantes pueden observar a los artesanos, comprender las técnicas tradicionales e intercambiar en torno a saberes transmitidos desde generaciones. Estos encuentros permiten enlazar el pasado y el presente, y percibir la cultura maya como una realidad viva, contemporánea y dinámica.
Naturaleza, playas y atmósfera litoral
La costa de Campeche suele ser más tranquila que las playas caribeñas. La playa de San Francisco de Campeche es ideal para relajarse, caminar a lo largo del litoral o practicar deportes náuticos suaves. El malecón, largo cinturón urbano junto al mar, es el corazón social de la ciudad: allí se cruzan familias, deportistas, viajeros, y se disfruta de un atardecer notable.
Cerca, la reserva natural de Celestún ofrece otra faceta de la región: manglares, lagunas, encuentros entre aguas dulce y salada, y sobre todo una población famosa de flamencos rosados. Cocodrilos, iguanas y aves migratorias completan un ecosistema diverso. Las excursiones suelen estar supervisadas para preservar la biodiversidad y garantizar una observación respetuosa.
Los cenotes, aunque menos mediatizados que los del este de Yucatán, están presentes en la región. Sus aguas cristalinas, su vegetación densa y su aspecto sagrado para los mayas los convierten en lugares únicos, propicios a la contemplación y al baño.