Herencia maya, mar y cenotes: entender el territorio
Tulum no era una ciudad aislada: formaba parte de una red comercial marítima de gran
sofisticación. Los mayas utilizaban rutas marinas para intercambiar sal, obsidiana, cacao y tejidos.
La muralla defensiva, rara en la región, muestra la importancia económica y estratégica de la ciudad.
El Castillo, que probablemente servía de faro, guiaba a las embarcaciones hacia calas naturales.
Los cenotes, por su parte, son formaciones geológicas resultado del colapso de la roca
caliza. Estos pozos de agua dulce, alimentados por ríos subterráneos, son a la vez
lugares de vida, espiritualidad y ciencia. Para los mayas, eran sagrados; hoy,
constituyen ecosistemas frágiles que deben preservarse. La práctica de un snorkeling suave, sin
cremas no biodegradables, es esencial.
A escala regional, Tulum se integra en un itinerario más amplio: hacia el sur,
Bacalar ofrece una
laguna tranquila; hacia el norte, Playa del Carmen
propone un ambiente urbano; hacia el oeste, Valladolid
y Mérida revelan un patrimonio colonial y cultural imprescindible.